Las gallinas de Maitina

Las buenas historias nacen para ser contadas, sólo hace falta saberlas cocinar. Marcela es una narradora de raza, capaz de atrapar y transmitir aquello que a otros les pasaría desapercibido. Como que el nuevo gallo no tiene modales y esto está afectando al índice de natalidad del gallinero. O que el perro y su mejor amiga la oveja están aprendiendo a cazar juntos. O que hay un caballo indio suelto por el valle que tiene a todas las hembras revolucionadas, sean yeguas o no.

Cuando una gallina pone un huevo lo celebra anunciándolo a los cuatro vientos. No es fácil poner un huevo, como no es fácil dar la vida.

Para mí ha sido un honor transcribir las anécdotas del gallinero y por supuesto ser yo quien cante a los cuatro vientos el huevo de la gallina Marcela. El primer libro, esperemos, de una larga lista. ¡Ha nacido “Las gallinas de Maitina”!

Mar del Rey Gómez-Morata
(la turista escritora)

Mar Del Rey Gómez-Morata

Autor: Mar Del Rey Gómez-Morata

Escribe desde que no tiene uso de razón y lo hace con índice, pulgar y sobre todo con corazón. A veces atrapa las historias con caza mariposas, otras simplemente las hila para contártelas al oído.

1 reseña de “Las gallinas de Maitina”

  1. Marcela, la gallina reportera del valle de Arce, tiene el don de saber mirar su entorno y mostrarlo con belleza y simpatía. En Las gallinas de Maitina nos deleita contándonos su vida en una granja donde convive con otras gallinas, ovejas, yeguas, un cachorro de perro y un gato.
    Con esos mimbres, la narradora nos adentra en un ambiente donde como ella misma dice “intrigas, pasiones, amoríos, muertes, cuentos y aventuras” son el motivo de historias y situaciones que nos emocionan por su sorprendente paralelismo con las que cualquiera puede identificar en su día a día.
    La granja está guiada por Maitina, una ama bondadosa que procura a sus animales un ambiente excelente para que sean felices. Clara, la gallina más antigua, más sabia y más respetada ensalza a la ama recordando a las demás: “en la granja se muere de vieja”. ¿Se imaginan una vida cuasi utópica, llena de relaciones cercanas entre los residentes, en las que bien y mal conviven mientras los más pequeños van aprendiendo poco a poco?
    El libro no decae en ningún momento. Su prosa es suelta, bellísima, salpicada con abundantes perlas esparcidas en cada capítulo. Y es que nuestra reportera observa muy cercana a todos los miembros de la granja y las dificultades a las que se tienen que enfrentar. Marcela da vida a los animales destacando su estrecha colaboración cuando se trata de luchar por la supervivencia. También define sus formas de ser mostrándonos lo que cada uno tiene de diferente, de raro. Les dota de personalidad hasta hacérnoslos familiares.
    ¡Y qué sabiduría! Cuando no tienen tareas pendientes se entretienen contando historias de amigos o parientes que han vivido fuera de la granja e incluso más lejos, fuera del valle del Arce. Aprendemos por qué el sol es inmortal y los gatos tienen siete vidas, por qué las ovejas son protegidas de los dioses de la antigüedad… muchas cosas.
    Para ir terminando quiero resaltar que la novela la pueden disfrutar por igual niños y mayores. Que en mi caso, la lectura de Las gallinas de Maitina me ha proporcionado un gran placer, me ha hecho reír y plantearme por enésima vez ¿cómo diantres a veces nos complicamos tanto las cosas?
    Sólo me queda felicitar a Mar del Rey por su capacidad para descubrir buenas historias, donde casi nadie se las puede imaginar, que da como resultado esta estupenda novela y espero una segunda entrega de la saga tal como nos lo anuncia en el propio libro.

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